Mírate al espejo una vez más, fíjate en tu rostro y en lo aliñado que vas. Cambia tu peinado a uno más actual.
Sonríe, tu imagen es muy importante.Come bien, mantén tu figura, es lo primero que entra por los ojos, pero hazlo bajo falsos pretextos de salud, agilidad física, y otras invenciones sobre lo bueno que es beber tres litros de agua.
Acude a exposiciones de arte, ve al cine (VOS, por supuesto), a ver películas que enriquezcan tu mente y te hagan olvidar lo que duele que la calle sea la calle, y que la gente de tus películas francesas no abunde entre tus círculos, y ni siquiera fuera de ellos.
Lee cosas que te hagan parecer interesante. Escucha música que convierta tu mundana vida en un videoclip indie y que emocione tus momentos, aunque ni entiendas la letra.
Escribe en tu blog, ese que apenas nadie se molesta en leer, y tú te indignas porque ¿Cómo es posible que al resto de la humanidad no le interese tu basurero emocional?
Mantén tu mente ocupada, mientras tengas que preocuparte por cuántos litros de agua tienes que beber, qué conjunto realzará mejor tu figura, cuál es el corte de pelo que más te favorece, qué novela te dará más puntos ante los intelectuales, qué música hará que te centres aún más en ti mismo y tus momentos, qué nuevos proyectos llenarán tu tiempo creándote una falsa sensación de plenitud, mientras hagas todo esto, no tendrás tiempo de pensar en nada más.
Enhorabuena, has llenado TU vida con tus TÚ.
¿Con qué la ibas a llenar entonces?
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