Lloras, y no puedes contenerte porque algo sientes en el pecho, un dolor que te inunda, una sensación de angustia que hace que llegues a sentir compasión por ti mismo.
Horrible sensación la del dolor exacerbado que llega a cada uno de tus poros haciendo que tu alma se vuelva... NEGRA. La sangre que ahora fluye por tus venas es sangre contaminada por una pérdida de valores absoluto, aquello en lo creías, aquella razón por la cual sonreís cuando despertabas... desaparece sin más. No está, y tu desde ese momento en el que te das cuenta de la farsa que has vivido, tampoco estás.
¿Quién dijo los zombies no existen? A mi parecer los zombies son personas sumergidas en el dolor, que vagan por el mundo intentando saber quiénes son porque la sensación de amargura hace que pierdas hasta la noción de ti mismo. Caes en un vacío que gira y gira y del cual te ves incapaz de salir, tampoco quieres salir porque te da igual lo que exista en el exterior. Sabes que no hay nada que vaya a cambiar cómo te sientes, nada de lo que hay ahí fuera puede hacer que yo me sienta mejor. Lo he perdido todo, no soy fatalista pero las pruebas no engañan.
El nihilismo no es lo peor de todo, lo peor no es perder el sentido y sentirte vacío. Lo peor es saber y tener constancia de que NADA de lo que está en el mundo exterior puede llenarte, porque no crees en nada.
¿Y qué puedo hacer para tener eso que la gente llama esperanza? No la tengo, no tengo esperanza de que haya nada ni nadie que pueda hacerme feliz, que me quite esta sensación de pérdida absoluta, que me llene de ganas de vivir. No intento ser pesimista, sólo expreso lo que siento en este momento. Reconozco que es duro leer algo así, también es duro vivir algo así.