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martes, 7 de junio de 2011

El tiempo cura todas las heridas.

16:40 horas de la tarde. Miles de obras por delante (Van Gogh, Daumier, Cezanne...) y yo no puedo ni leer una línea sin pensar "¿qué he hecho?" o más bien, "qué hemos hecho?". Se hace presente en mí un huracán de ideas, de locuras.

Quiero ir a verte pero no puedo, quiero que entiendas, que entres en razón... hacerte ver que no soy como crees, que soy yo. Desde el principio fui yo, para ti y por ti y que lo siento. Me he mantenido serena cuando tú no creías en mí, he luchado hasta el final por lo que sentía y finalmente te rindes. Finalmente no puedes, no quieres continuar con esto.

Que horrible sensación la de la impotencia, cuando quieres hacer algo por salvar lo que más quieres y no puedes y sólo te queda llorar. Y cada lágrima duele, porque sabes que es el final de una historia tan intensa, tan viva, tan real...

Sólo puedes dejar que se te desgarre el corazón, y esperar que entres en razón. Pero no, algo en mí me dice que no hay marcha atrás y no puedo dejar de preguntarme cómo es posible que no puedas pasar esto por alto, como es posible que lo que sientes no pueda más, como es posible que lo vayas a tirar.

Yo te perdonaría todo, haría todo por salvar lo insalvable tratándose de ti. He tenido fe hasta el final, pero si tú lo tiras todo, ¿en qué voy a tener fe ahora?.

Solo me queda confiar, como dice el refrán, en que "el tiempo cura todas las heridas" ojala existiera un refrán que dijera "cuando alguien te quiere de verdad, no se va". O al menos que vuelva.


jueves, 2 de junio de 2011

Quien algo quiere... algo le cuesta

Otro refrán que todos hemos escuchado alguna vez tal vez como justificación al esfuerzo y dedicación hacia algo. ¿Será cierto que quien algo quiere algo le cuesta o la vida no es más que una ruleta y está hecha para gente con suerte? A veces nos esforzamos sin medida por algo que REALMENTE queremos y, ¿qué obtenemos a cambio además de una decepción desmedida y una gran angustia en el pecho que nos impide respirar? NADA.

Sin embargo, otras veces, simplemente probamos suerte... y resulta que las cosas pueden salirnos bien. Sin esfuerzo, sin persistencia, sin ninguna voluntad de nuestra parte. Simplemente teniendo una visión optimista de la vida y "echándole morro".

Por tanto, ¿los éxitos se miden de acorde a los esfuerzos de cada uno? O a lo mejor la vida equilibra las circunstancias para que, aunque a veces no consigamos eso por lo que tanto hemos luchado, nos espere algo gratuito, fácil e increíble a la vuelta de la esquina.

Porque tal vez aquello que nos aferramos a tener no era lo más apropiado para nosotros.