Adentrarse en un mundo que es aparentemente caótico produce una sensación de desconfianza, de vértigo... son demasiados factores nuevos a los que nunca me había enfrentado. ¿Sabía realmente lo que estaba haciendo o me estaba dejando caer al vacío?.
Llegas tu y cambias mi mundo. Cada día la clandestinidad me parece más innecesaria. Quiero gritar.
No te entiendo. Tu no entiendes mis ataques de ansiedad. No son sólo eso, la sensación de vacío que consigo sentir sólo de imaginar que no estás es tal que me impide respirar. Suena a un tópico del romanticismo pero es real. Me ahogo.
De pronto siento que no me podrás abandonar nunca.
Eres como la luna desde mi ventanilla...
¿ Quieres acompañarme donde quiera que vaya?