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martes, 14 de diciembre de 2010

Expectativas eternas en una vida efímera...

Así es, sentada en el sofá y tomando un café que malamente hace esa cafetera amarilla que nose cuántos años llevará en mi cocina, me puse a pensar en las realidades indiscutibles que nadie se atreve a reconocer. ¿ Por qué nos aferramos a creer que algo será para siempre? supongo el Ser Humano tiene un afán innato de inmortalidad... y lo aplica también a las cosas y sentimientos que nos rodean. No queremos que nuestros familiares fallezcan nunca y por eso nos negamos a aceptarlo hasta que ese lamentable día nos arrastra ha´cia un nihilismo que ni nosotros mismos podemos comprender. Tampoco queremos que nuestros momentos felices mueran nunca, es debido a estre ansia de inmortalizar las cosas por lo que se inventó la pinturar retrato y más tarde la fotografía...
¿Por qué no aceptar simplemente que todo muere? Las relaciones mueren, los pensamientos se deterioran y mueren... no hay nada más evidente como el hecho de que nosotros morimos también.
El amor que dura para siempre... la felicidad eterna... esas creencias son las que nos hacen infelices. ¿No sería más fácil asumir que las decepciones son ley de vida? Pero por alguna extraña razón no estamos preparados para aceptar este hecho, y aunque estemos en proceso de hacerlo siempre nos queda aquella extraña palabra que nos hace tropezar siempre contr la misma piedra: Esperanza, ¿ Y qué es la esperanza sino un afán por perseguir que las cosas sean de otra manera a como sabemos que son? Puede ser un incentivo positivo para nuestras metas, pero eso no debería llamarse esperanza sino ambición. La esperanza sentimental, por ejemplo, no es más que una autonegación al hecho de que el amor como está en nuestra cabeza no existe en sí mismo. El amor humano desde mi humilde punto de vista y sin ánimo de resultar prepotente, no es más que la esperanza de permanecer junto a alguien al cual (racional o irracionalmente) hemos decidido (consciente o inconscientemente) "querer".

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