¿Queriaís saber qúe fué lo que pasó con mi ingenuidad? Os lo voy a contar, porque al menos así lo puedo compartir cona alguien que no puede aconsejarme lo que me aconseja todo el mundo.
Me puede la ingenuidad, me estrellé contra aquella glorieta de la que hablé en su día que rodeaba sin cesar... no la divisé y cuando quise darme cuenta, estaba dentro de ella, sumida en la más profunda de las tristezas... Pero me quedé allí inmovil, junto a ella, esperando a que alguien viniera a socorrerme y a pesar de las falsas aproximaciones que sólo buscaban darme el desvió más inmediato me di cuenta de que mientras todos, incluido tú, tienen claro la dirección que quieren tomar, yo voy dando tumbos sin cesar con una falsa seguridad que hace que me decepcione de mí misma en cada golpe.
¿Tú? no creas que me has hecho feliz en ningún momento de tu vida, pues solo quería recorrer los caminos contigo pero tú coges atajos y luego me esperas para aparentar que te importo... no me puedo mover de dónde estoy, espero encontrar un cartel luminoso que me enseñe la dirección porque estoy más que perdida...
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